Un cambio de paisaje sorprendente

Una de las zonas más áridas y despobladas de China está experimentando un fenómeno inusual: está reverdeciendo. La razón detrás de esta transformación no es un milagro climático, sino una enorme planta de energía solar, tan grande como la ciudad de Madrid, ubicada en la provincia de Qinghai.

Siete millones de paneles y un impacto ecológico

Esta megaobra, aún en construcción, se extiende a lo largo de 610 kilómetros cuadrados de meseta tibetana y albergará más de siete millones de paneles fotovoltaicos. Su capacidad de generación será suficiente para abastecer a cinco millones de hogares, convirtiéndola en la granja solar más grande del mundo. Sin embargo, su impacto va más allá de la energía: la instalación está generando efectos beneficiosos en el ecosistema local.

Una barrera contra la erosión y la sequía

Los paneles solares, dispuestos en filas interminables, actúan como una barrera natural contra el viento, reduciendo la erosión, frenando el avance del polvo y la arena y, crucialmente, disminuyendo la evaporación del agua del suelo. Esta protección ha permitido que la vegetación, hierba y pequeños arbustos, comience a crecer, creando un microclima más húmedo que atrae a la fauna.

Un mantenimiento ecológico: las "ovejas fotovoltaicas"

Para mantener la vegetación bajo control, se utiliza una solución sostenible: miles de ovejas pastan tranquilamente entre los paneles, una simbiosis que ha sido descrita como beneficiosa para todos.

Un símbolo de la transición energética

A pesar de las controversias que rodean a la industria en la región, el reverdecimiento de esta zona árida es un poderoso símbolo del potencial positivo de la transición energética. El proyecto destaca no solo la generación de energía limpia, sino también la creación de microclimas más húmedos y la revitalización del paisaje.

El liderazgo energético de China

Este proyecto forma parte de la ambiciosa estrategia de China para liderar la transición energética mundial. En 2024, China fue responsable de una gran parte de la capacidad solar y eólica instalada en el planeta, superando incluso sus objetivos para 2030 y reduciendo las emisiones de carbono.

Un futuro verde en el horizonte

La historia de este desierto chino que reverdece ofrece un ejemplo esperanzador de cómo las energías renovables pueden tener un impacto positivo en el medio ambiente y el desarrollo sostenible, mostrando un camino hacia un futuro más verde.