El dolor crónico afecta a millones, siendo la principal causa de dependencia mundial. Los tratamientos actuales son insuficientes o presentan efectos secundarios graves. Un gran avance podría cambiar esto.
Un gen como interruptor del dolor
Científicos han identificado el gen SLC45A4, responsable de una proteína que actúa como "guardián" en la membrana de las neuronas sensoriales, controlando el paso de poliaminas.
Manipulación de la proteína para aliviar el dolor
Al manipular esta proteína, se logró disminuir la intensidad del dolor crónico sin afectar otras sensaciones. Este descubrimiento resuelve un enigma biológico y abre la puerta a nuevos analgésicos.
Análisis de datos genéticos a gran escala
El estudio analizó la información genética y los informes de dolor de más de 132.000 personas. Utilizando un estudio de asociación de genoma completo (GWAS), se encontró una asociación significativa entre variantes del gen SLC45A4 y la intensidad del dolor crónico.
Verificación del hallazgo
El hallazgo se replicó en otras bases de datos, confirmando la asociación. La criomicroscopía electrónica reveló la estructura de la proteína, mostrando cómo reconoce las poliaminas y un dominio modulable para su autoinhibición.
Experimentos en ratones
Ratones modificados genéticamente sin el gen SLC45A4 mostraron una mayor resistencia al dolor crónico, pero su respuesta al dolor agudo era normal. Esto indica que SLC45A4 regula específicamente el dolor persistente.
Mecanismo de acción
La ausencia de la proteína SLC45A4 reduce la excitabilidad de los nociceptores polimodales C, requiriendo un estímulo mucho más fuerte para provocar la sensación de dolor.
Nuevas esperanzas para tratamientos
Este descubrimiento abre una nueva vía para el diseño de fármacos que modulen la actividad de SLC45A4, ofreciendo un enfoque radicalmente diferente para tratar el dolor crónico con posibles menores efectos secundarios.
Fuente: Xataka