La contaminación por plástico es un problema global que requiere soluciones innovadoras. Una posible respuesta podría encontrarse en un insecto inesperado: las orugas del gusano de la cera (Galleria mellonella).

Orugas "plastívoras": Un descubrimiento sorprendente

Científicos han descubierto que estas orugas no solo consumen polietileno, el plástico más común, sino que lo metabolizan y lo transforman en grasa corporal. Lo más impactante es su velocidad: 2.000 orugas pueden degradar una bolsa de plástico estándar en tan solo 24 horas.

El desafío de la dieta plástica

Si bien este hallazgo es revolucionario para la gestión de residuos, existe un inconveniente. Una dieta exclusivamente de plástico resulta letal para las orugas, causando una pérdida significativa de masa corporal y muerte en pocos días. El proceso es similar a como un humano consumiría un exceso de grasa: las orugas acumulan lípidos, pero carecen de los nutrientes esenciales para su supervivencia.

Buscando soluciones sostenibles

Para superar este obstáculo, los investigadores exploran dos estrategias: la creación de una dieta mixta que combine polietileno con otros nutrientes, y la replicación del proceso de descomposición en el laboratorio. La primera implica la creación de un alimento que sostenga la vida de las orugas y optimice su capacidad de degradar el plástico. La segunda se centra en identificar las enzimas y bacterias responsables de la descomposición para replicar el proceso artificialmente a gran escala.

Implicaciones para la industria alimentaria

Más allá de la solución medioambiental, existe un potencial beneficio económico. La cría masiva de estas orugas generaría una importante biomasa, la cual podría ser utilizada como alimento nutritivo para la acuicultura. Esto transforma un residuo contaminante en un recurso valioso para la industria alimentaria.

Un futuro con menos plástico

La investigación con las orugas "plastívoras" representa un avance significativo en la lucha contra la contaminación plástica. Si bien aún existen desafíos por superar, las posibles soluciones que se derivan de este descubrimiento abren un camino prometedor hacia un futuro con una gestión más sostenible de los residuos.

Fuente: Xataka