La guerra por los minerales críticos se intensifica, y un elemento clave ha pasado desapercibido: el tungsteno. Estados Unidos depende en gran medida de este metal, mientras que China controla un impactante 83% de su producción mundial. Esta dependencia genera una preocupante vulnerabilidad geopolítica para las naciones occidentales.
La estrategia de presión entre EEUU y China
La competencia entre Estados Unidos y China por el dominio de los minerales críticos se está convirtiendo en un arma geopolítica. China, con el control del 70% de las tierras raras y el 90% de su procesamiento, tiene una posición de fuerza para ejercer presión económica y tecnológica sobre sus rivales. Esta situación se agrava con las restricciones a la exportación de minerales estratégicos, afectando industrias clave como la fabricación de chips y la producción de vehículos eléctricos.
El tungsteno: un mineral estratégico
El tungsteno, o wolframio, es un metal excepcionalmente duro con un altísimo punto de fusión. Su importancia radica en su utilización en la fabricación de blindajes militares y municiones, lo que lo convierte en un recurso esencial para la defensa nacional. La concentración de su producción en manos de China representa un desafío para la seguridad de otros países.
China refuerza su control
China ha respondido a las sanciones impuestas por Estados Unidos mediante el endurecimiento de sus controles sobre la exportación de tungsteno, lo que ha provocado un aumento significativo en su precio. Esta acción pone de manifiesto la capacidad de China para influir en el mercado global de minerales estratégicos, y la dependencia de otras naciones de su suministro.
La búsqueda de alternativas
Estados Unidos, Europa, Japón y Corea del Sur se encuentran en la búsqueda de estrategias para reducir su dependencia de China en el suministro de tungsteno. Se están implementando políticas para promover la producción local y diversificar las fuentes de abastecimiento, aunque el camino hacia la autosuficiencia es largo y complejo.
La situación con el tungsteno resalta la vulnerabilidad de las naciones que dependen de un solo proveedor para obtener recursos críticos. La diversificación de las fuentes de suministro y el fomento de la producción local son cruciales para garantizar la seguridad económica y la soberanía tecnológica.
Fuente: Xataka