Un accidente en Alaska revela la vulnerabilidad del F-35
A mediados de agosto de 2025, un F-35A de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se estrelló en Alaska durante una misión de entrenamiento. El informe oficial reveló que la causa principal fue la congelación de fluido hidráulico contaminado con agua en los amortiguadores del tren de aterrizaje. Esta congelación impidió la extensión completa de los puntales, llevando a los sensores a interpretar erróneamente que el avión estaba en tierra mientras aún volaba.
El software, un factor clave
Esta señal errónea activó automáticamente el modo de control “on-ground” en pleno vuelo, haciendo que la aeronave fuera incontrolable. Afortunadamente, el piloto logró eyectarse y sobrevivir, pero el avión, valorado en 196,5 millones de dólares, se perdió. El incidente puso de manifiesto la dependencia crítica del software del F-35, y cómo una señal errónea puede desencadenar una cadena de fallos catastróficos.
Una hora de lucha contra el hielo
El tren delantero quedó desalineado, y a pesar de los intentos del piloto por reactivar la rueda con maniobras de “touch-and-go”, el hielo bloqueó también los trenes principales. Al segundo intento, los sensores indicaron un aterrizaje, activando el modo de operación en tierra y reduciendo drásticamente el control. El piloto se eyectó justo antes del impacto.
Mantenimiento y sensores: factores contribuyentes
La investigación detallada que la contaminación por agua en los fluidos hidráulicos se debió a una gestión deficiente de materiales peligrosos e incumplimiento de protocolos de servicio. Además, los sensores WoW (Weight on Wheels), críticos para el control de vuelo, demostraron vulnerabilidad en condiciones de frío extremo, un hecho que Lockheed Martin ya había advertido en boletines previos. El hielo, en esencia, "engañó" al software.
Lecciones aprendidas y repercusiones estratégicas
El accidente destaca la complejidad de la automatización del F-35 y cómo un fallo en los sensores puede provocar reacciones en cascada. Si bien no hubo recomendaciones formales de cambios de política, el informe enfatizó la necesidad de reforzar el cumplimiento de protocolos de mantenimiento, la supervisión del uso de fluidos y la preparación para operaciones en entornos árticos. Esto sirve como advertencia para futuros operadores en climas fríos, como Canadá y Finlandia, sobre la fiabilidad de los sensores en entornos hostiles. El suceso ilustra cómo la sofisticación del F-35 puede convertirse en un factor de riesgo en emergencias imprevistas, lo que obliga a repensar el equilibrio entre el control humano y el software en aeronaves militares.
Vídeo del accidente
Fuente: Xataka