Tras un verano de problemas para el F-35, incluyendo un avión varado en la India y la cancelación de un pedido por parte de España, Estados Unidos ha respondido con una significativa actualización: el caza ahora puede controlar enjambres de drones mediante inteligencia artificial.
Un nuevo rol para el F-35
Lockheed Martin ha invertido 100 millones de dólares en el Proyecto Carrera, que busca transformar al F-35 en un centro de mando aéreo capaz de dirigir drones en misiones de reconocimiento, guerra electrónica y ataques coordinados. Esta integración de IA permite al F-35 comunicarse en tiempo real con los drones, procesar grandes cantidades de datos y tomar decisiones instantáneas, expandiendo su alcance operativo y reduciendo el riesgo para los pilotos.
El futuro sin piloto
Lockheed Martin incluso propone una opción de vuelo no tripulado para el F-35, reduciendo costos y aprovechando las células ya producidas. Esta opción aumentaría la autonomía del caza, consolidando su papel en futuras flotas autónomas.
El dron Vectis: el aliado del F-35
El nuevo dron Vectis, desarrollado por Skunk Works de Lockheed Martin, es una pieza clave de esta estrategia. Con un diseño furtivo, es capaz de integrar diversas cargas útiles y misiones, operando desde pistas convencionales o bases dispersas. Se espera que su prototipo vuele en dos años, integrándose a la perfección con plataformas como los F-22 y F-35, actuando como nodos de control para enjambres de drones en misiones de defensa aérea, supresión de defensas antiaéreas, inteligencia, vigilancia y reconocimiento.
Dominancia aérea integrada
Lockheed Martin presenta esta actualización como un paso hacia la "dominancia aérea integrada", una visión que combina tecnologías de sexta generación, autonomía avanzada e interoperabilidad con enjambres de drones. Esta estrategia está diseñada para mantener la supremacía aérea estadounidense ante las amenazas cada vez más complejas, consolidando la posición del F-35 como un pilar crucial para la próxima generación de fuerzas aéreas.
Desafíos y futuro
El desarrollo de esta tecnología presenta desafíos estratégicos y éticos, especialmente en cuanto al nivel de autonomía en operaciones bélicas. Sin embargo, la apuesta del Pentágono por la guerra en red impulsa la necesidad de sistemas hombre-máquina que minimicen los riesgos humanos y maximicen la eficiencia. El programa del F-35, con potencial de extenderse hasta la década de 2040, se encuentra en un proceso constante de reinvención para mantener su posición en el panorama de la defensa aérea.
Fuente: Xataka